Jueves, 19 de Enero de 2012
Aunque es una forma de aumentar la competitividad y lograr más resultados sin ampliar la estructura organizacional, la tercerización requiere una gestión adecuada.
La tercerización, o la externalización de determinadas áreas o procesos funcionales, es el recurso que empresas, organizaciones e instituciones de todo tamaño utilizan para ampliar su operatividad y dinamismo sin hacer crecer su estructura.
Así contratan a profesionales, empresas externas para que provean servicios, productos, o desarrollen procesos que completan, aumentan u optimizan el hacer organizacional, enriqueciéndolo, facilitándolo o haciéndolo posible.
Concentrar
Transferir a terceros determinados procesos complementarios que no integran el devenir principal del negocio, permite la concentración de los propios esfuerzos y recursos en actividades esenciales y habilita el aumento de la competitividad y el logro de resultados.
Entre las áreas clásicas de tercerización se encuentran el marketing, la publicidad, la logística, la elaboración de productos o partes de los mismos, la capacitación, la comunicación externa, la limpieza, la selección de personal, la consultoría, el coaching, el desarrollo de software.
La empresa o el profesional contratados suelen ser especialistas en su campo y el contrato de tercerización puede incluir el aporte de asesoría y diseño de procesos, asi como también de personal, recursos y hasta espacios de trabajo. El desarrollo de las comunicaciones tecnológicas ha habilitado el trabajo con equipos externos que trabajan desde otras locaciones que las de las organizaciones y aún en otros países.
Pros y Contras
Esta forma de contratación tiene sus simpatizantes y también sus detractores. Quienes están en contra, comentan que no se puede asegurar el compromiso y la lealtad de los externos, que pueden generarse injusticias al hacer diferencias entre personal propio y ajeno y que existe el peligro de que este tipo de trabajos eliminen puestos efectivos en las organizaciones.
A favor están aquellos que opinan que la tercerización permite obtener productos y servicios de mejor calidad y aprovechar la experiencia y la creatividad de profesionales externos, sin tener que incluirlos en la planta. También dicen que se abaratan costos y que sirve también para reducir tareas rutinarias o peligrosas del hacer cotidiano.
Buenas acciones
Como todo el hacer organizacional, este recurso, para ser enriquecedor, habilitante y generador de ventajas competitivas, requiere una gestión adecuada, desarrollada a partir de acciones congruentes. Entre ellas:
Definir necesidades reales. ¿Qué se requiere, qué se busca? Precisar los objetivos organizacionales que requerirán la contratación de externos implica autoobservación, conciencia de realidad y conocimiento de lo propio. Eso habilitará la selección precisa del recurso a buscar y también del diseño adecuado del trabajo a realizar. Aún cuando se contrate a un profesional que sabe lo que hace, y es habilidoso y reconocido en su tarea, tener claro el pedido ayudará a la articulación exitosa. Y si no se puede, por las características del trabajo, delimitar claramente la necesidad, saber cómo se trabaja, cuál es el agujero a tapar y cuánto duele, ayudará a negociar mejor el contrato de asociación.
Consensuar el diagnóstico. Trabajar con el o los profesionales para definir qué es lo que hay que hacer o redefinirlo desde la propuesta planteada por los terceros o pre expresada por la organización. La idea es que más temprano que tarde se acuerde la visión aunque las miradas sean diferentes. Ver lo mismo ayudará a hacer mejor, evitará conflictos inconducentes y agilizará los procesos. Esta estrategia de buscar acuerdo sobre la tarea deberá mantenerse a lo largo del trabajo conjunto, de manera de encauzar la evaluación, incorporar lo externo sin alterar el desarrollo habitual, y aprender unos de otros.
Definir el modo. Determinar roles, articulaciones, espacios, formas, horarios. Que los procesos tercerizados se incluyan en el hacer organizacional de una forma cómoda, natural y fácil dependerá del diseño pero también de la forma en que se desarrollen.
Comunicarse, comunicarse, comunicarse. Que nadie se sienta no invitado o se quede con la información que debería ser de todos. Abrir la información a todo el que necesite saberla para accionar pero también a todos los que se van a ver afectados , los que deberán accionar a favor, hacer espacio para o simplemente ver cosas distintas a las habituales. Establecer canales de comunicación abiertos, flexibles y útiles con los terceros involucrados, y usarlos habitualmente. Esto habilitará el hacer, pero también el evaluar, la prevención de problemas y la solución de los que aparezcan.
Dejar hacer. Respetar el accionar de los terceros. Valorar, validar y no hacer mal uso de su trabajo. Si la evaluación es periódica y funciona adecuadamente no será necesario microgestionar la tercerización. Pero si se llama a un profesional para que se involucre en solucionar una necesidad organizacional, no conviene convertirlo en un convidado de piedra.
Oportunidad de trabajo
Muchos de los oficios y las profesiones pueden transformarse en recursos para ser tercerizados por las organizaciones. Diseñar una propuesta clara y precisa ayudará a proponerla y a venderla. Para eso es necesario:
Definir lo que se hace y puede hacerse en el marco de procesos organizacionales.
Determinar recursos, modos de acción, costos, necesidades.
Darle forma tercerizable, esto es como consultoría, asesoría o producción de bienes o servicios.
Armar una propuesta fácilmente comunicable.
Abrirla al mercado.
Sin romper
Toda tercerización tendría que cumplir tres condiciones:
Alterar sólo positivamente el devenir organizacional
Fomentar el aprendizaje y facilitar el crecimiento
No fomentar la dependencia.
*Consultora Organizacional
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