Síganos en:


Por: Andrea Turchi

Trabajar para una empresa familiar puede pasar en transparencia  y ser indistinto con desarrollar tareas en cualquier organización. También puede ser una situación estresante, similar al caminar en el filo del abismo o intentando pegar en un nido ajeno como le pasaba al patito feo.

¿Por qué?

¿Qué hace la diferencia? ¿Por qué hay empleados que se mueven como peces en el agua , disfrutan las ventajas de las empresas familiares y encuentran en esos espacios la estructura flexible y poco burocrática, el clima emocional de contención y confianza necesarios para su desarrollo profesional?
¿Qué hace que otros  se sientan tironeados, impelidos a jugarse en uno u otro sentido, y sufran las desventajas de este tipo de empresas, que afloran cuando lo familiar impacta de mala manera en lo organizacional, o cuando no hay una gestión adecuada?

Causas

Aunque se pueda creer que esto depende únicamente de la forma en que aquellos que comparten sangre y apellido gestionan el negocio que les pertenece, también se debe, y en gran medida, a las actitudes, acciones y decisiones de los extraños y la forma en que interactúan y comparten tareas, tiempos y espacios laborales.
Entre ellas:
- Tener en claro roles y estructura. Puede que los miembros de la familia se consideren iguales, les dé lo mismo, o se manejen casualmente, pero para el empleado es vital saber con qué bueyes ara, de quien depende, a quien responde, cómo interactuar con respecto a cada tarea y cuál es su rol. Eso le dará claridad, y también le posibilitará cumplir objetivos, responder órdenes,  actuar sobre la previsibilidad.  Y quien trabaja sobre seguro evita problemas, desarrolla con confianza,  puede crear, ampliar espacios de incumbencia, proponer.
- Mostrarse desde la congruencia. Esto es dar a todos la misma cara, que todos los mensajes vayan en la misma dirección, ser fiel a uno mismo. No acomodarse los pareceres o los haceres de acuerdo a como sopla el viento. Querer satisfacer  lo que todos quieren es el camino de la desesperanza, no solamente es imposible contentar a todos, sino que el metamorfosearse cuesta en autoestima, quita energía y estresa. Cuando los demás no encuentran brecha, reciben todos  el mismo comentario, no se despiertan suspicacias, y es más fácil y cómodo trabajar.

No hay que hacerlo

- No polarizar. “Los viejos y los nuevos”, “los de la familia y los otros”, “el de afuera”. Esto, que puede estar basado en diferencias lógicas, y haberse iniciado como algo mas o menos divertido,  limita desde el accionar y desde la percepción del interlocutor. Delimita espacios  más que crear puentes, y obliga a todos  a trabajar  para salir del mismo corral que crearon. Cuando se usa para demarcar jerarquías o saberes, es una forma equivocada. No implica reconocimiento real y demarca negativamente la cancha.
- No tomar partido. Se suele creer que es en los conflictos donde  hay que volcarse hacia un lado u otro, pero es en el trabajo cotidiano donde aparecen las diferencias más notorias, donde se manifiestan las distintas estrategias de gestión, donde se instalan modos particulares de hacer.  Aun cuando se valore mas  a uno que otro, se pueda trabajar mejor con alguno de los miembros de la familia que con los demás, esa inclinación no tiene que ser “ en contra “, no tiene que abrir brechas ni encasillar al empleado o dejarlo con la espalda contra la pared.

Uno mismo

Abrirse a aprender. Las empresas familiares son excelentes ámbitos en los que aprender sobre ellas mismas. El peso que la historia , la memoria y los elementos fundacionales tienen en este tipo de organizaciones, los mecanismos sucesorios, la articulación entre familia y empresa  no suelen verse en otro tipo de instituciones. Y estar en contacto directo es una excelente forma de percibir y comprender sus características.
- Aparecer desde las ideas propias. Hacerse cargo de ser el extraño, el diferente en algún punto. Aportar lo propio, proponer otra mirada. No pegarse con una sola versión, o cambiar la propia para que combine con la de los demás habilita el aparecer desde uno mismo.  Y eso puede ser una posibilidad para todos.
- Ser catalizador de procesos positivos.  Reconocer lo valioso, los aportes, lo brindado. Evitar los conflictos. No compartir chismes. Abrir la participación a todos. No llevar y traer, no comparar. No forzar acuerdos pero no alentar enfrentamientos. Abrir nuevos espacios de interacción y comunicación. No importa cuál sea el puesto que se ocupa, siempre es posible dar, alentar, contener, ser solidario. Ser uno mismo el modelo de los valores familiares.


Del otro lado

La Revista española “Actualidad de la Empresa Familiar” aporta algunas indicaciones que muestran variantes en la interrelación de propios y ajenos:
- Anime a sus descendientes a trabajar primero fuera de la Empresa Familiar. Esta práctica les permitirá adquirir conocimientos y experiencia que podrán aplicar en la Empresa Familiar y no podrán arrepentirse de no haber trabajado en otros lugares.
- Una vez que los miembros de la familia entren en la Empresa Familiar, haga que empleados no familiares les enseñen y valoren su rendimiento. Los propietarios pueden prometer ser objetivos con sus familiares, pero ello puede resultar difícil. Recompensen la honestidad y la crítica constructiva.
- En el trabajo, no trate a los miembros de la familia de manera diferente de los demás empleados. Critique, elogie, rechace y mantenga las decisiones. Evite caer en roles de padre e hijo en la oficina. Reconozcan sus propios errores mutuamente. El humor y la honestidad son grandes niveladores.

Comentarios 

 
#1 PolarizarFernanda 02-12-2011 15:53
Buenisimo esto tuyo, Andrea. Me hiciste ver que detrás de las polarizaciones se abren las distancias...lo charlamos en la empresa y lo vamos a cambiar...o al menos a intentarlo. Gracias!
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Documento sin título
Documento sin título
Documento sin título
Documento sin título

Diario La Opinión. Director: Juan Ramón Nazar - Co-Directora: María Elida Nazar
Los elementos incluidos en este sitio web (fotos, diseños, logos, etc.) no pueden ser reproducidos, usados, adaptados o comercializados sin la aprobación escrita de La Opinión de Trenque Lauquen. La información y material contenido en este sitio web han sido controlados para que sean exactos; sin embargo, dicha información y material son suministrados sin ninguna garantía expresa o implícita. La Opinión no asume ninguna responsabilidad por cualquier error u omisión en dicha información y material. Diseño web: Zoom