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Por: Andrea Turchi

Las transiciones son de las etapas más difíciles en procesos de aprendizaje, entrenamiento de competencias, desarrollo de carreras y gestión de negocios. Son esas situaciones en las que la persona involucrada ya no se encuentra en la situación anterior, pero tampoco está cómodamente instalado en la nueva.
Se puede decir que “ha perdido” la seguridad de lo conocido y aún no disfruta de los beneficios, ni de la certeza de lo nuevo.

¿Quiénes?

Atraviesan estas transiciones quienes han completado estudios nuevos, los que han sido trasladados, movidos de puesto, ascendidos o degradados. Los recién ingresados a una organización, los que deben asumir liderazgos de nuevos grupos, aquellos a quienes se les encargan un nuevo proyecto. También quienes crecen abarcando nuevos mercados, los que abren franquicias… Los que se reciclan e inventan una nueva profesión…
En esta “tierra de nadie” temporal, se amplía la incertidumbre, se teme, se comienza a desconfiar de lo aprendido o lo sabido, se recela del entorno, se duda hasta de lo mínimo, y se sufre. Aún cuando el cambio haya sido para mejor, sea consecuencia de un logro, algo largamente esperado o implique una decisión y acciones personales.

Sostén

En esta fase, la persona necesita confiar en sí mismo, pero también ser sostenido por quienes lo acompañan, por la organización y sus miembros. Será este sostén, si es adecuadamente gestionado, el que habilitará el crecimiento y sentará las bases de una carrera sólida y de una relación laboral más plena y satisfactoria.
El apoyo, el compromiso, la responsabilidad articulados en una guía y acompañamiento habilitantes, ayudarán a que pueda accionar, aprender y afianzarse, tres pilares del crecimiento profesional. Para ello, será necesario que el entorno desarrolle determinadas actitudes y acciones. Entre ellas:
- Validar el sentir. No importa lo que sepa, lo que haya podido, lo que se espera de él/ella. Se siente así. Reconocerlo en su forma de “vivir” la transición habilitará la posibilidad de contener y ayudar. Porque de eso se trata, de hacerse cargo de acompañar el proceso, que surge de una experiencia personal ante un cambio.
- Encuadrar con claridad. Cuanto más explícito, seguro y entendible es lo que hay que hacer, cuando hay una tarea a la que referirse y aplicarse, se facilita el accionar, se habla de lo mismo y se puede acompañar a recorrer un camino visible y abierto. Es responsabilidad de las organizaciones y de los grupos de trabajo y de pertenencia el diseño de procesos de trabajo que den marco estable y claro al hacer de todos, sobre todo al de aquellos que están en transición.
- Dar la justa medida. Aún cuando se valide el sentir, se habilite la expresión de la incertidumbre o de los temores, se acompañe el proceso, hay que dar a cada instancia el lugar y el espacio adecuados para que no se malinterprete, no se extralimite las actuaciones  y la crisis transicional  de alguien no se vuelva el único tema,  que termina creando contagio y poniendo todo en duda.
- Cuidar a todos. Si se considerará la transición de los pasantes que ingresan por temporada a una organización, también habrá que hacerlo con el personal estable. Así, cuidar los climas, habilitar la escucha para todos, facilitar los accesos  a la información, no proteger a unos en detrimento de los otros, servirá para desarrollar una contención más abarcativa y comprensiva, y por lo tanto más justa y bien recibida.

Cambios

- No hacer cambios innecesarios. Cuando más impacto tenga la transición en la organización, mayor cuidado hay que tener en no correr a realizar cambios que si se analizaran bien se descubrirían superfluos. La vivencia problemática de una transición tiene que servir como generadora de información que facilite la toma de decisiones, pero no impulsar   reacomodamientos  reactivos  que  crean resentimientos y malestares. 
- Trabajar en red. Conformar un entramado,  un sistema de elementos interconectados, da fortaleza y amplía posibilidades de sostén e intercambio. Al trabajar desde la sinergia, las fortalezas se replican, se refuerza la identidad, se fortalece el hacer y se impacta más y mejor. Lo compartido pesa menos, el juntar ideas genera la creatividad. Los procesos colectivos aportan la riqueza de la diversidad, la necesidad de lograr consensos, y la búsqueda de estrategias realizables. Y en la red nadie es sólo observador. 
- Operar para instalar hábitos. No solucionar sólo problemas sino aprender de los obstáculos. No repetir viejos esquemas sino poder ir respondiendo distinto. Que cada transición personal sea el catalizador de nuevas formas de hacer para todos, y de crecimiento profesional y organizacional.
 

Comentarios 

 
#1 No hacer cambios innecesariosJuan Pablo 25-11-2011 11:03
Eso es vital. Cada vez que llega un empleado nuevo, como en la empresa hay alta rotacion, tenemos que acomodarnos al nuevo y sonamos. Se altera todo, hay que aprender de nuevop, no sirve. Muy buena la columna!
 

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