Síganos en:


Sostener un objetivo en el tiempo no es sólo cuestión de perseverancia o suerte. Implica seguir ciertos pasos, conseguir ayuda y estar dispuesto a conservar el equilibrio entre ser flexible e independiente.
En la base de cualquier emprendimiento, de una propuesta solidaria, de un futuro negocio, de un acuerdo entre instituciones, de un desarrollo académico, de un cambio  barrial,  puede estar la realización de un proyecto.
Hacerlo requiere seguir ciertos pasos que asegurarán el inicio, la continuidad y el sostén de la propuesta. Entre ellos:
Tener una idea clara. Muchos proyectos nacen de un “Y si…” al que se le dio el tiempo suficiente como para consolidarse pero no tanto como para transformarse en algo eterno en el decir o el pensar y nunca realizado. 
Esa posibilidad inicial tiene que devenir en un plan. Esto es ampliar la  idea nacida desde las ganas con un análisis cierto de probabilidades, inclusión de contenidos y  diseño de formas de plasmar un objetivo claro. Es importante provechar el entusiasmo generador de esos primeros tiempos, mantener a raya la ambivalencia normal  y dar espacio a preguntas generadoras: ¿Es algo posible, puede hacerse? ¿Qué implicaría su realización? ¿Con qué recursos se cuenta? ¿Qué proyección en el tiempo puede tener?
Comunicar
De las respuestas a esos interrogantes  saldrá una idea lo suficientemente armada como para ponerla a consideración de otros. Comunicarla servirá para presentarla a posibles colaboradores, inversores o responsables, pero también para perfilarla con mayor detalle, “defenderla” a ver si se sostiene y descubrir si se está dispuesto a llevarla adelante.
Es interesante poder bajar la idea a un proyecto escrito, sobre el que se pueda volver a lo largo del desarrollo, que sirva de memoria y también de puerto seguro a donde llegar en tiempos tormentosos.
Encontrar la ayuda adecuada. A veces hacen falta recursos, un ámbito donde desarrollar el proyecto, sostén económico, habilitación…Es vital para el proyecto permanecer en el tiempo para realizarse completamente, por lo que es necesario conseguir la ayuda adecuada que permita el desarrollo. Tener una idea cabal y comunicable ayudará a comentarla de manera de involucrar a otros en el proyecto desde el aporte que puedan hacer.
Estas charlas o reuniones de presentación pueden ser tan amistosas e informales como se quiera, aunque ineludiblemente deben ser directas, de trabajo conjunto y búsqueda común. Sostener un proyecto en el tiempo requiere bases sólidas, compromiso con el objetivo, y habilitaciones claras para que cada uno se haga cargo de lo que le corresponde. Para ello deberán culminar en un acuerdo que dé marco y encuadre el proyecto, lo transforme en un plan de acción y lo baje a acciones concretas a realizar para lograr plasmar el objetivo.
Consistentemente
Accionar sostenidamente. Acordado todo lo que sea posible acordar, se vuelve necesario realizar las acciones. Hacer. Plasmar un resultado que articule las ideas y las promesas, para devolver una perspectiva clara de lo que se quiere, pero también de lo que se puede. Y poder evaluar, corregir, dar una vuelta más. 
Y después del primer hacer, seguirán otros, y otros, y otros. Aunque para muchos esto puede parecerse a la rutina, hay en el desarrollo de todo proyecto un trabajo recurrente, que se vuelve habitual y que es el que en definitiva sostiene la existencia del emprendimiento. Aún cuando se realice con facilidad, es importante considerar que hay que hacerlo, una y otra vez. Para que esto no se transforme en una tortura, o en una carrera contra el tiempo y para habilitar el disfrute, el poder pensar lo que se hace  y darle el tiempo de maduración que necesita, hay que armar la estructura necesaria para que se sostenga con mínimo esfuerzo, y para que fluya sostenidamente. 
Administrar bien los tiempos, tener los recursos necesarios, evitar dispersiones, articular bien los procesos. Mantener bien engrasados los engranajes, de manera que no sólo trabajen bien, sino que cualquier problema sea fácilmente identificable. Cuidar las relaciones, asegurar la comunicación, abrir espacios de intercambio y consulta.
Ser flexible pero no dependiente. En cada etapa del proyecto van a  surgir opiniones, sugerencias, evaluaciones, cambios de necesidades. Surgirán desde el quipo involucrado en el desarrollo y también desde los que lo miran de afuera. 
Hay que estar  abierto a escuchar, considerar opciones, cambiar lo necesario, pero también conservar el equilibrio entre ser flexible y ser dependiente. Cuando se da excesivo poder a los juicios de los demás, no se pueden tomar decisiones sin consultarlos, se frenan las decisiones hasta que no llega determinada información, se corta el fluir del proyecto y resulta fácil perder el propio camino para seguir a otros flautistas que, quizás sin más ánimo que ayudar, pueden estar tocando otros sones…
Volver una y otra vez al proyecto inicial para descubrir las necesidades reales de cambio y mantenerse conectado con los propios valores, ayudará a  conservar la serenidad y sentirse seguro de lo que se hace.
Chequear y monitorear. Como si fuera una máquina a la que se debe hacer mantenimiento, también los emprendimientos necesitan ser revisados, evaluados. Estar al tanto de  como lo están viviendo todos los involucrados, verificar qué percepciones y necesidades tienen, abrir comunicaciones directas y constantes, habilitará mejores relaciones e interacciones.  No se trata tanto de control como de mantener una mirada que facilite la prevención asi como la operación directa en momentos de crisis.
Razones
 Según Wikipedia, la idea de proyecto puede surgir debido a alguna de las siguientes razones:
- Porque existen necesidades insatisfechas actuales o se prevé que existirán en el futuro si no se toma medidas al respecto.
- Porque existen potencialidades o recursos subaprovechados que pueden optimizarse y mejorar las condiciones actuales.
- Porque es necesario complementar o reforzar otras actividades o proyectos que se producen en el mismo lugar y con los mismos involucrados.
 
 
 
 
 

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar

Documento sin título
Documento sin título
Documento sin título
Documento sin título

Diario La Opinión. Director: Juan Ramón Nazar - Co-Directora: María Elida Nazar
Los elementos incluidos en este sitio web (fotos, diseños, logos, etc.) no pueden ser reproducidos, usados, adaptados o comercializados sin la aprobación escrita de La Opinión de Trenque Lauquen. La información y material contenido en este sitio web han sido controlados para que sean exactos; sin embargo, dicha información y material son suministrados sin ninguna garantía expresa o implícita. La Opinión no asume ninguna responsabilidad por cualquier error u omisión en dicha información y material. Diseño web: Zoom