Domingo, 19 de Febrero de 2012
La senadora nacional por Córdoba, Norma Morandini, escribe sobre el papel de la prensa en un sistema democrático y lo hace con lucidez y fuerte convicción. De más está decir que la prensa siempre se presenta como una amenaza para aquellos gobernantes, disfrazados de democráticos, que tienen vocación por la defensa del pensamiento único. Les desagrada la diversidad de opiniones. Son reacios a aceptar el libre debate de las ideas porque en ese campo son perdidosos. No se acredita patente de democrático por el solo hecho de haber sido electo por el voto popular. En el ejercicio del poder se demuestra cuánto hay de vocación por la libertad y la tentación autoritaria.
El insumo de la prensa es la libertad, sentencia Morandini. El papel o internet son sólo vehículos de la prensa y es responsabilidad de los gobernantes garantizar esa libertad, cuya única limitación se llama “responsabilidad”. Una palabra escasa en el debate público, dominado por la lógica guerrera de amigo y enemigo. Por eso, cuando está en juego la libertad, lo que atemoriza es la injerencia del Estado. Buen ejemplo es la reacción mundial ante la ley SOPA, con la que, en nombre de combatir la piratería electrónica, el gobierno de los Estados Unidos podría controlar la libertad que corre suelta por internet.
En la Argentina, ni siquiera incorporamos como valor una obviedad del sistema democrático: la prensa, por su misma definición, no sirve al poder sino a la ciudadanía. Las redacciones están llenas de hombres y mujeres que creen en lo que hacen y ejercen el periodismo con responsabilidad. Ellos recorren los tribunales, caminan los ministerios, indagan en los números de la economía, transitan por las calles o los pasillos de los despachos gubernamentales. Eso hacen los periodistas por los ciudadanos. Ejercer el periodismo con autonomía –dice Morandini- siempre fue riesgoso en nuestro país. No se ignora la promiscuidad, en el pasado, de la política con el periodismo, pero esa no es ni debe ser una justificación para ejercer el control sobre la opinión pública.
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