Con algunas excepciones, como Brasil, Chile y Uruguay, los sistemas democràticos en Amèrica Latina son una ficción. Con el surgimiento de los caudillos aparecen las dàdivas, las prebendas y los infaltables negociados. Por primera vez en muchos años aparece en Venezuela un candidato de oposición con capacidad para enfrentar a Hugo Chávez en las próximas elecciones que están programadas para el mes de octubre de este año. Se trata de Henrique Capriles Radonski, de 39 años, que le presentará batalla al actual mandatario que va por una nueva re-reelección. Las consultoras anticipan que será una elección reñida, lo que ya es un avance importante para una oposición que se ha unificado presentando un candidato joven con ideas progresistas.
Se pregunta Luis Gregorich, en su columna del diario La Nación, en qué se parecen Chávez y Cristina Kirchner. Y se responde: ciertamente, en el personalismo y la concentración del poder. En sus políticas regionales y sociales. En la confrontación con la oposición y los medios. Pero sus estilos de comunicación son diferentes. Cristina, buena oradora, alterna el énfasis con la veta coloquial. Chávez, torrencial y caribeño, es capaz de hablar diez horas seguidas por televisión, en las que no se priva de insultar, agredir y humillar a los “enemigos” de la revolución socialista que èl encabeza.
El recién elegido candidato único de la oposición, Henrique Capriles, se ha dado cuenta de que esta forma elocutiva està empezando a fatigar a distintos sectores. En su primer discurso como candidato único victorioso, renunció a toda profundidad conceptual o densidad programática, pero en cambio envió un inteligente mensaje de futuro y unidad sin violencia, dirigido principalmente, en forma subliminal , a quienes no estaban entre los que lo aclamaban, es decir, a chavistas moderados e independientes.
Los verdaderos enemigos de Chávez son, hoy por hoy, la inflación y el brutal incremento de la tasa de criminalidad, mientras su principal sostén lo constituye el centenar de dólares que se paga por un barril de petróleo, hoy cinco vece más caro que hace una década.