El hijo de Manuel “Nolo” Ferreira volvió a la ciudad en carácter de “visita afectiva” donde recorrió las instalaciones del FBC Argentino, club que vio crecer y triunfar a su padre. El arquitecto responsable del estadio Ciudad de La Plata habló de su paso por la ciudad y del recuerdo entrañable del gran “Nolo” Ferreira. Fue recibido ayer en horas de la mañana por dirigentes y allegados a la institución en la misma sede del club para luego comenzar una recorrida por el camping del “Decano”. Ferreira llegó a Trenque Lauquen acompañado por un grupo grande de familiares.
Muy caro a sus sentimientos Roberto Ferreira explicó que junto a sus hijos y nietos buscaba encontrarse con la historia de su padre. Emocionado al recordar el pasado el hijo del gran “Nolo” Ferreira piso suelo trenquelauquense luego de 40 años “este es un gran reencuentro familiar, tengo dos hijos pequeños que quiero que rastreen la historia de su abuelo, es un viaje muy lindo y emotivo” comentó evitando emocionarse. Aunque no puede ser exacto Ferreira afirma que “hace muchísimos años que no venía, no sé calcular con exactitud pero seguro que más de 40 años”. En su visita recorrerá la ciudad y el club que vio crecer a su padre, 40 años después se encontrará con un Trenque Lauquen distinto, renovado y prospero.
Algo del “Nolo”
También se hizo un espacio en su visita para recordar a su padre, al fútbol y su relación con Barcelona. Recuerda “él siempre me contaba más que nada sobre sus primeros pasos con la pelota, mantuvo siempre un recuerdo entrañable del club y eso se lo reconoce. Siempre tratando de entregar sus medallas y premios como un homenaje a la institución que lo vio nacer” comentó. Radicado en España, Barcelona, desde hace varias décadas el arquitecto rememoró esa época en que debió dejar el país “estoy viviendo en Barcelona desde mediados de los 70, la situación del país en ese momento obligó a varias personas buscar un lugar por su seguridad personal fuera del alcance de la dictadura, ese alejamiento cortó un vinculo afectivo con muchos espacios personales, por ejemplo yo no pude estar cerca de mi madre cuando ella muere” fue relatando a lo que agregó “después aparece la democracia pero los afectos que constituimos en Barcelona se volvió una opción personal para seguir viviendo en España”. Roberto Ferreira contó que en 1983 su padre hizo su último viaje rumbo a Barcelona “Mi padre fue a morir ahí, en uno de sus viajes fue solamente un pasaje de ida. Esto no lo comentó nunca, pero muy pocos días después de estar en Barcelona comenzó a ser visible su deterioro físico” relató un emocionado Ferreira.