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Por: Daniel Balditarra

De regreso en Europa me queda el recuerdo del sol y la quietud de los días pasados en la patria. La crisis económica que viven sobre todo Europa y los Estados Unidos ha beneficiado de alguna manera muchos países de América del Sur y puedo decir que afortunadamente encontré nuestro país mucho mejor que años anteriores. Es mayor el poder adquisitivo de la gente, y es evidente un sano optimismo que permite ver el futuro como promesa y no como amenaza, contrariamente a cuanto está sucediendo en otras partes del mundo.
Hay también algo negativo que quien llega desde el exterior percibe. Se trata de una difundida «mala educación» en los lugares públicos; se atiende a la gente con desgano, no se saluda, no se viene al encuentro del cliente si éste no toma la iniciativa de llamar la atención del dependiente.
La noche que viajaba desde Trenque Lauquen hacia Buenos Aires en el expreso Alberino, el ómnibus estaba roto,  los pasajeros se resignaban a esperar desconcertados porque nadie les decía una palabra. Cuando me acerqué a un funcionario de la empresa para preguntar qué estaba sucediendo, me respondió con tono seco y disgustado: -¡No se sabe cuando parte, partirá cuando lo arreglen, siéntese y espere! Esta forma de tratar al público despierta en el otro la impresión de pagar un servicio para ser maltratado y al mismo tiempo de vivir una realidad que esconde un mecanismo enfermo que denuncia una situación que no funciona.
Pero hay algo, algo todavía mucho más serio que no existía en aquella vieja Argentina que dejé cuando me fui a vivir al exterior en 1988. Se trata de una cosa fundamental en la relación humana y que a mi modo de ver se ha perdido mucho en algunos sectores de nuestro país y esto es el diálogo profundo.
Con frecuencia noto cómo son pocos los argentinos que te escuchan, que manifiestan atención cuando alguien cuenta una historia y sobre todo la intolerancia cuando se hace una observación que se demuestra contraria a las propias convicciones políticas.
Muchos de nuestros compatriotas gritan cuando hablan y es muy difícil establecer un encuentro cuando no existen las pausas y se ignora el silencio. También sorprende ver tanta gente en el diván del psicólogo en un país con tanto verde y con tardes tan serenas como las que quien escribe ha disfrutado y donde sería posible vencer la soledad con la amistad verdadera.
En Ezeiza encontré un estudiante griego que regresaba a Atenas después de haber vivido un año como estudiante en Buenos Aires; durante una larga conversación el joven me confesó que se volvía a su país a pesar de la crisis porque le costaba superar un cierto desorden que iba más allá de las cuestiones económicas y que se verificaban en el ámbito de las relaciones humanas. Quizás se trataba de estas mismas cosas que con extrema sinceridad he manifestado en esta nota.
 

Comentarios 

 
#7 los derechos humanos de un niñoPeter 25-01-2012 16:54
la mala educación llega a tal punto que se pide la renuncia del ministro de la salud de entre Ríos solo porque defiende los derechos humanos de un niño.Este es un país de locos.
 
 
#6 LA MISMA IMPRESION .Nair Pagella 25-01-2012 16:26
me resulta agradable leer que alguien en una nota exprese que nuestro pais tiene mejoras y futuro , sobre todo una persona como el autor de esta nota , que vive en el exterior y que compara al pais con otras epocas . que no lo hace desde ningún sector politico y no le cabe ningun resentimiento . me ha hecho feliz leer esta nota inteligente . por otra parte lo que dice de la mala onda de los coterraneos es algo que se viene cultivando hace años . espero que cambiemos un poco. para bien de nosotros , los argentinos .
 
 
#5 La calidad de la educaciónOscar 25-01-2012 12:32
Más del 50% de los adolescentes argentinos no comprende lo que lee. le sumamos los cientos de miles de alumnos que abandonan, la repitencia, la toma de escuelas.... La calidad de la educación argentina no es buena. Y éste no es un problema de un gobierno, sino de nuestra sociedad civil.
 
 
#4 maltratarteAnalia 25-01-2012 08:26
En Argentina, es la tendencia de este gobierno igualar para abajo.
Por supuesto que la educación es mala. comienza por los padres patoteando a los profesores porque al nene no lo ayudan.Todo es así. El que te atiende !pobrecito! es un compañero trabajador que esta tan cansado que tiene derecho a basurearte y maltratarte hay tantos lugares de Trenque Lauquen que muestran muy bien esta situación.
 
 
#3 Algo que no funciona.Enrique 25-01-2012 07:46
La educación en Argentina comenzó a faltar durante los años de Menem hasta llegar a los Kirchner donde la desfachatez llego a un nivel mayor. El empleado publico o privado tiene derecho a maltratar al cliente, algo que no tiene sentido sobre todo cuando se esta pagando un servicio.Tiene razón la nota cuando señala en esto un signo de algo que no funciona.
 
 
#2 menos maldecanoleproso 24-01-2012 17:59
menos mal que freud no nació en la sabana africana.
 
 
#1 te tratan malPeter 24-01-2012 15:50
Tiene Razón.No existe la gentileza de decir- Señores el colectivo se rompio,lo estamos arreglando vuelvan dentro de una hora. Tampoco la atención de decir.Pedimos perdón por este error..etc..etc
Además te tratan mal cuando vos pagas un servicio cosa que en otros lugares es imposible.
 

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