Por: Ignacio Ribelotta
En poco tiempo más se ira viendo qué perfil poseerá la Dirección de Cultura Municipal cuando asuma, reemplazando al actual director, quien tendrá la responsabilidad de llevar a cabo el noble e imprescindible trabajo de sostener, difundir e insuflar el espectro cultural artístico y pedagógico a la ciudadanía. Es mi intención por medio de la presente contribuir al actual discernimiento en relación a este tema ya que de algún modo me incumbe dada mi actividad como artista plástico y docente desde hace unos 30 años aprox.
Mi percepción, quizás compartida por muchos, es que las circunstancias y necesidades de desarrollo que la ciudad tuvo en estas últimas décadas son sencillamente magistrales: infraestructura urbana, densidad poblacional, salud, seguridad, etc. Ahora bien, posiblemente sea compartida también la sensación de cierta desproporción entre la magnitud del desarrollo y expansión trenquelauquenche citada y el desenvolvimiento expansivo, apenas orgánico, de las distintas expresiones culturales estéticas que tuvo y tiene la ciudad.
Política
Con esto de ningún modo voy en detrimento de la labor que Dirección de Cultura viene realizando durante estos años, muy por el contrario, teniendo en cuenta el contexto sociopolítico y económico en el cual la voluntad y decisión política estuvo y está supeditada básicamente y para decirlo de algún modo a duplicar la ciudad con su correspondiente embellecimiento, se puede concluir, entonces, que resulta como mínimo satisfactoria, cuando no benemérita, la labor que desarrolló la mencionada dirección.
Hoy puede decirse que esta ciudad, este gran hogar, esta construido y más allá que se siga expandiendo es el momento en que se hace imprescindible la imperiosa necesidad de ponderar lo que a grandes rasgos redundaría en una “aristocracia espiritual” masiva hasta donde esto resulte posible, para lo cual el arte, la cultura, y la educación, entre otras, son ineludibles. Soy consciente que esto último es una de las empresas más difíciles de lograr, pero no imposible.
Por todo lo expuesto hago votos por la elaboración de un Plan Cultural Artístico y Pedagógico que tienda a avanzar hacia todas las direcciones de la ciudad. Que la estética (que es también una herramienta de la ética) comience a regar la tierra que habitamos.
Estrategia
Existe como muchos sabrán, y según Ander Egg, una estrategia creativa altamente clasificada que viene siendo aplicada en muchos casos: consiste en considerar a un Plan como la suma de varios Programas y estos a su vez constituidos, cada uno de ellos, por la suma de una determinada cantidad de Proyectos, siendo estos últimos, a su vez, la unidad mínima de acción del Plan.