Por: Carlos Prono
Fuente de debate inagotable y de raíz producto de un anacronismo inaudito emanado desde la propia Constitución de la Provincia de Buenos Aires, el municipalismo en general y la figura de los denominados “delegados municipales” en aquellas poblaciones que no sean cabecera de distrito, ha dado en Trenque Lauquen un paso que va más allá y venció al “no se puede”. Arrancó en Treinta de Agosto y se extenderá a Beruti.
Hay en el proceso dos grandes cuestiones: una cuota de audacia desde el ex intendente Jorge Barracchia que la inauguró, pasando por el actual Raúl Feito que no sólo prometió continuarla sino también ampliarla a Beruti y la que seguramente tendrán los próximos jefes comunales que no podrán revertir una decisión que involucra la esencia misma de la democracia. ¿Cómo oponerse para que se siga votando al delegado y decir que constitucionalmente corresponde que lo designe directamente el intendente?
En la década de los noventa y ante sucesivos reclamos, el entonces intendente Barracchia fue hasta donde legalmente podría irse generando –casi como hecho inédito en territorio bonaerense- generando la creación del Ente Descentralizado con la figura de un consejo asesor. Obviamente al director de ese ente lo nominada el jefe comunal y a los consejeros el Concejo Deliberante a partir de las propuestas que hacían al respecto las fuerzas políticas con representación parlamentaria.
No había –ni tampoco la hay hoy- forma de delegar responsabilidades ante los organismos constitucionales de control que están siempre en cabeza del intendente. El Departamento Ejecutivo Municipal es unipersonal y a partir de su figura todos son colaboradores designados por él y es único responsable por todo. De ahí que más allá de las capacidades y la militancia, la elección recaiga en gente de confianza. Y lo de los delegados municipales no escapan a esa estructura.
La campaña electoral de 2007 con Barracchia nuevamente en la arena política pero como candidato del Frente para la Victoria, la cuestión tuvo una mirada superadora y la propuesta de elección directa del delegado municipal en Treinta de Agosto fue una realidad que luego se plasmó en los hechos. La iniciativa tuvo su respaldo legislativo y se convirtió en ordenanza aprobada por unanimidad, lo que en términos políticos garantiza la supervivencia de la norma venga quien venga.
Y así el flamante intendente Raúl Feito no sólo ratificó la vigencia de la norma en lo que respecta a Treinta de Agosto –de lo que obviamente no tenía muchas opciones- sino que también amplió este “derecho a votar delegados” para la comunidad de Beruti.
Puede que parezca poco, pero resulta tremendamente positivo este hecho, no sólo por lograr mayor participación popular, sino y fundamentalmente porque este “derecho” genera también “compromisos” de impulsar, apoyar o hasta de presentarse como candidato, sino también de tener la responsabilidad de votar al que se considera más capacitado. Ya no hay más “delegados del intendente” , ahora son “delegados de la gente” con sustento popular, bien fiel al sistema democrático.